Ginecomastia
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¿Qué es la Ginecomastia?
La ginecomastia es el aumento anormal del tejido mamario en el hombre. Puede estar compuesto por grasa, glándula o ambos, y genera incomodidad física y emocional. No siempre mejora con dieta o ejercicio.
¿Cuándo se recomienda?
Indicada en casos como:
- Presencia persistente de volumen mamario en adolescentes o adultos.
- Ginecomastia secundaria a uso de medicamentos, hormonas o anabolizantes.
- Pérdida de peso con persistencia de volumen y flacidez en la zona pectoral.
¿Cómo es el procedimiento?
Existen tres enfoques quirúrgicos, seleccionados según cada caso:
1. Adenomastectomía subcutánea
– Ideal en casos con predominio glandular sin exceso de grasa.
– Se realiza bajo anestesia local, a través de una pequeña incisión en la areola.
– Se extrae directamente la glándula mamaria.
– Cicatriz muy discreta, oculta en el borde areolar.
2. Liposuccion asistida por Ultrasonido (VASER®)
– Indicada en casos con predominio graso o glándula parcialmente integrada.
– Anestesia local con sedación.
– Se realiza una liposucción asistida por ultrasonido (VASER®) que emulsiona la grasa y desestructura la glándula.
– No siempre se elimina la glándula completamente, pero el resultado visual es muy natural.
– Recuperación rápida, sin cicatrices visibles ni estigma quirúrgico.
3. Técnica mixta
– Indicada en ginecomastias mixtas o severas.
– Se combina LipoVaser + extracción glandular + tecnologías de retracción cutánea si es necesario (radiofrecuencia fraccionada como Bodytite®, QuantumRF® y/o Morpheus8®).
– Permite un remodelado completo del tórax en una sola cirugía, adaptado al caso.
Recuperación
- Faja o camiseta compresiva durante 4 semanas.
- Actividad habitual a los 2-3 días, con limitación deportiva durante 2-3 semanas.
- Inflamación leve y resultado progresivo.
- Cicatrices mínimas o imperceptibles.
¿Qué diferencia el enfoque de la Dra. Marel Gómez?
No todos los pechos masculinos aumentados son iguales, y no todas las cirugías deben tratarse igual. Analizo cada caso con precisión para seleccionar la técnica menos invasiva posible, respetando la anatomía y el estilo de vida del paciente. El objetivo no es solo aplanar el pecho, sino devolverle a cada hombre la seguridad sobre su cuerpo sin dejar huellas visibles.
Casos Reales
José
Yo dejé de jugar fútbol… todos se quitaban la camisa al acabar el partido. Prefiero dejarlo que pasar vergüenza»
Antes me encantaba jugar. Fútbol, playa, piscina… hasta que el cuerpo me empezó a cambiar. Mis amigos se quitaban la camiseta sin pensar. Yo no podía. Me apretaba el pecho con los brazos, fingía una llamada o me iba antes del final.
Empecé a inventar excusas para no ir. Me daba tanta vergüenza que preferí alejarme.
Hablando con mi madre, encontramos a la Dra. Marel Gómez. Me valoró con mucho respeto, me explicó qué era la ginecomastia y que tenía solución. Me sentí tranquilo por primera vez.
La cirugía fue sencilla. Lo más difícil fue dar el paso, pero lo demás fue más fácil de lo que imaginaba.
Hoy he vuelto a jugar. Y cuando termina el partido, soy el primero en quitarme la camiseta y nadie se enteró.
– José
Fran
De joven entrenaba mucho y me gustaba mi cuerpo. Ahora no sé qué pasa… tengo pecho de mujer. Se me marca en las camisetas»
Siempre fui de gimnasio. Disciplinado, fuerte, orgulloso de mi físico. Pero con el tiempo, empecé a notar algo raro. Un bulto, una forma que no era músculo. En las camisetas ajustadas se notaba. Y no era grasa.
Sabía de dónde podía venir. Años atrás usé cosas que ahora no volvería a tocar. Y el cuerpo pasa factura.
Buscando ayuda profesional, di con la Dra. Marel Gómez. Me habló sin juicio, con claridad. Me explicó que era una ginecomastia secundaria y que podía tratarse.
Me operé. Me cuidé. Y aunque ya no soy el chico del gimnasio, recuperé mi seguridad.
– Fran
Carlos
Mi cuerpo no me importaba mucho. No he sido de cuidarme, pero ahora que he bajado un poco de peso me doy cuenta que el pecho no baja
Nunca fui de prestarle mucha atención al cuerpo. Vivía con sobrepeso desde hacía años y lo daba por hecho. Pero hace poco decidí cambiar: empecé a comer mejor, bajé bastantes kilos y me sentí orgulloso.
Pero algo no cuadraba. Mi pecho no bajaba con el resto. Seguía abultado, caído… y me hacía sentir incómodo, era un pecho de mujer. La Dra. Marel Gómez me explicó que era ginecomastia, y que no se corregía con dieta o ejercicio. La cirugía fue rápida y la recuperación llevadera, lo mejor fue que no tengo cicatrices visibles.
Lo que cambió fue más que estético: era como completar el esfuerzo que ya había hecho. Hoy mi ropa me queda mejor. Pero sobre todo, siento que el cambio que hice por dentro también se nota por fuera.
– Carlos
“Las historias compartidas en esta web están inspiradas en experiencias reales de pacientes atendidos por la Dra. Marel Gómez. Los nombres e identidades han sido modificados para proteger su privacidad, manteniendo el respeto y fidelidad al proceso vivido”
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